Hace unos días estaba en sesión con Katty, gerente comercial de una empresa familiar que lleva años creciendo, pero que en este momento enfrenta uno de esos retos que se ven venir de lejos y que, si no los atiendes a tiempo, te alcanzan: tenía que formalizar un área de ventas digitales que existía de manera informal, sin procesos, sin objetivos claros y sin una ruta definida de cómo hacerlo.
Sara es inteligente, tiene claridad sobre su negocio y sabe perfectamente lo que quiere lograr. Y aun así, cuando le pregunté cómo veía las ventas digitales dentro de su plan de acción para este año, me dijo algo que escucho con mucha frecuencia: «la verdad, no lo habíamos contemplado como un canal de venta, sino como algo que nos ayudaba a traer tráfico a los locales.»
Ahí estaba el punto de quiebre. No era falta de capacidad ni de intención. Era falta de una ruta clara.
Y eso, querida, es exactamente lo que le pasa a la mayoría de las emprendedoras y empresarias que llegan a trabajar conmigo. Tienen el negocio, tienen las ganas, tienen incluso la experiencia. Lo que no tienen es ese mapa que les diga por dónde ir, en qué orden, con quién y para cuándo.
El miedo que nadie nombra, pero todas sienten
Cuando una empresaria me dice «no sé si lo estoy haciendo bien» o «ya he intentado cosas y no veo resultados», debajo de esa frase siempre hay algo más profundo. El miedo a tomar una decisión equivocada que le cueste tiempo y dinero. El miedo a que su entorno la vea como alguien que lleva años intentando pero que nunca termina de despegar. El miedo a seguir invirtiendo en estrategias que no funcionan porque no tienen una base estratégica sólida.
Y lo entiendo. Lo he visto en más de 15 años acompañando a empresarias y empresarios a transformar sus negocios. Ese miedo no desaparece con más información — desaparece con claridad. Con un plan concreto. Con saber exactamente qué hacer, quién lo hace y cuándo.
Por eso hoy quiero contarte cómo trabajo yo con mis impulsadas (clientes) para construir ese plan, y cómo la inteligencia artificial se ha convertido en una herramienta que acelera ese proceso de una manera que antes simplemente no era posible.
Primero, la conversación. Después, la herramienta.
Algo que quiero que entiendas desde el principio es que la IA no entra sola a mis sesiones. Entra después. Entra cuando ya hay contexto, cuando ya hay claridad sobre dónde está la empresa y hacia dónde quiere ir, cuando ya hemos tenido esa conversación humana que ninguna herramienta puede reemplazar.
Con Katty, por ejemplo, pasamos buena parte de la sesión conversando. Exploramos cómo estaba estructurado su equipo, qué rol tenía cada persona en el CRM que usa la empresa, cuáles eran sus objetivos reales para este año y qué barreras estaban frenando el crecimiento del canal digital. Yo le hacía preguntas, ella respondía, yo ajustaba, la retaba, le ofrecía mi perspectiva.
En un momento le dije algo que le hizo click: «tú no clasificas el cliente, Sara, tú clasificas el producto. El cliente decide cómo comprar — tú decides qué vendes por ese canal.» Esa distinción, que parece sutil, cambió completamente la forma en que ella estaba viendo su estrategia de ventas digitales.
Eso no lo hace la IA. Eso lo hace la experiencia, la escucha y el acompañamiento estratégico real.
Pero una vez que ya teníamos ese contexto construido, llegó el momento de hacer algo con todo eso.
Así es como entra el plan de acción con inteligencia artificial
Le dije a Katty: «vamos a ponerle contexto a ChatGPT.» Y empecé a dictarle en voz alta todo lo que habíamos trabajado juntas.
Le expliqué que estábamos formalizando el área de ventas digitales de la empresa, que el área existía de manera informal a través del CRM, que los leads llegaban por campañas en Meta pero no se cerraban ventas digitales de forma estructurada, y que el objetivo era tener ese departamento funcionando para el tercer trimestre del año. Le pedí que actuara como experta en el establecimiento de departamentos comerciales y que nos ayudara a construir una matriz de iniciativas con tareas, responsables y tiempos.
Katty escuchaba. Yo dictaba. Y en cuestión de minutos, teníamos frente a nosotras un plan de acción con inteligencia artificial estructurado: el objetivo del área redactado con claridad, las iniciativas prioritarias identificadas, las tareas que se desprendían de cada una, los criterios para identificar qué productos califican para venta digital y una propuesta de ruta para llegar al Q3 con el departamento operativo.
Lo que normalmente tomaría horas de trabajo posterior a la sesión, lo construimos juntas, en vivo, mientras Katty podía ver el resultado en tiempo real y retroalimentar lo que la IA iba generando.
Cuando le pregunté qué le parecía el objetivo que había redactado la herramienta, me dijo: «sí, sí, me parece bien.» Y eso, para mí, es el verdadero momento «wow» — no el wow de la tecnología, sino el wow de ver a una líder comercial con su plan concreto en la mano, listo para presentarle a su gerencia general.
Lo que aprenden mis impulsadas que no encontrarás en ningún curso gratuito
Trabajar con IA en sesiones en vivo no es copiar y pegar un prompt genérico de internet. Es saber qué contexto darle, cómo estructurar la información, cuándo entrar y cuándo ajustar lo que devuelve. Es una habilidad que se desarrolla con práctica y con criterio estratégico.
Empresas como HubSpot han documentado que el uso estratégico de herramientas de IA en procesos de planificación puede reducir hasta un 40% el tiempo que toma llevar una idea a un plan ejecutable. Y según un informe de McKinsey de 2023, el 79% de los profesionales que integran IA a sus flujos de trabajo reportan mejoras significativas en su productividad.
Pero esos números solo se materializan cuando hay una metodología detrás. Cuando no estás usando la herramienta para generar contenido genérico, sino para estructurar decisiones reales con el contexto específico de tu negocio.
Eso es exactamente lo que yo hago con mis impulsadas. Y eso es lo que tu negocio merece: no consejos genéricos, sino acompañamiento estratégico real, con alguien que entiende dónde estás y que te ayuda a construir la ruta para llegar a donde quieres.
Para la empresaria que ya sabe que puede lograr más
Si estás leyendo esto y te identificas con Katty — tienes el negocio, tienes el equipo, tienes la visión, pero no tienes la ruta clara — quiero que sepas algo: eso tiene solución. No es una señal de que algo está mal en ti o en tu negocio. Es simplemente el momento en que necesitas al lado a alguien que te ayude a ver con claridad lo que desde adentro es difícil de ver.
Llevas más de lo que crees construido. Lo que te falta es saber cómo ordenarlo, priorizarlo y ejecutarlo con una estrategia que tenga sentido para el momento en que estás.
Yo te impulso a transformar eso en un negocio que te dé libertad y felicidad. No como una frase bonita, sino como un compromiso de trabajo real, sesión a sesión, con herramientas y metodología probada.
Tu mini acción para hoy
Quiero que hagas esto ahora mismo, antes de cerrar esta página.
Piensa en un área de tu negocio que sientes que existe pero que no está formalizada — algo que funciona a medias, sin proceso, sin responsable claro, sin métricas. Puede ser ventas, atención al cliente, redes sociales, lo que sea.
Abre ChatGPT o Claude y escríbele esto:
«Estoy trabajando en formalizar el área de [nombre del área] en mi negocio. Actualmente funciona de manera informal de esta forma: [descríbelo]. Mi objetivo es tener esta área operando correctamente para [fecha]. Actúa como experta en estructuración de áreas comerciales y ayúdame a construir una matriz con las iniciativas clave, las tareas de cada una y quién debería ser responsable.»
Hazlo. Ahora mismo.
Y después cuéntame aquí en los comentarios: ¿qué te generó? ¿Qué parte del plan te hizo ver algo que no habías visto antes? ¿En qué punto sentiste que necesitabas más claridad estratégica?
Quiero leer tu experiencia. 👇
Yessica Suero es consultora en estrategias comerciales y digitales para pequeñas y medianas empresas y mentora de emprendedoras. Fundadora de Impulsa LLC y creadora de la marca Yo Te Impulso. Con más de 15 años de experiencia, acompaña a mujeres emprendedoras a transformar su pasión en negocios que les brindan libertad y felicidad.